lunes, junio 13, 2011

Los amigos de Facebook no se quieren saludar

Nadie discute los beneficios que ha traído la Internet. Muchos han sido. Pero, hablemos de los espejismos que crea constantemente. Uno de ellos, es decir: una de sus falsedades se relaciona con el uso desmedido del término “amigo”. Es frecuente verlo en las redes sociales. Facebook, la más popular de todas, lo usa para sellar las relaciones humanas que promueve. Y que uno se enlace con otro individuo está muy lejos de volvernos su amigo.

¿Qué afecto podría existir entre personas que nunca han intercambiado una palabra, ni una línea, probablemente ni se han tomado el trabajo de ampliar una fotografía del otro para examinar sus gestos? Ni siquiera muchos de estos “nuevos amigos”, se ocupan de mantener una comunicación sostenida con la persona que ha decidido aceptar como integrantes de un especial círculo de relaciones.

No hace mucho encontré personalmente a uno de estos “amigos” en Facebook y apenas me saludó. Sólo un “Qué tal”, a secas y medio infectado de formalismo. Apenas un estrechoncito de manos, tímido (¿es que no nos conocíamos?). Y que conste me presenté antes, le advertí que éramos amigos en un lugar llamado facebúk. Eh ahí el sumun de una bella amistad. La palabra amigo, como van las cosas, podría quedar devaluada, como le ha sucedido a otras que hoy gozan de pésima reputación.

Pero, no se desanime, si le pasa uno de ellos por el lado y si, aunque le grite usted: “¡Eh, amigo de facebook!”, no lo mira, pues no importa. Piense que esto de las redes sociales es una moda que, aunque útil, será pasajera. Ahora está en el boom. Hay quien la usa para coleccionar nombres y mostrar sus amistades como si fueran piezas nuevas. Hay quien no, hay quien ve en la herramienta una manera honesta de comunicar ideas, sentimientos, sensaciones. Y está bien.

Pero, haga la prueba, por si acaso. Si descubre a uno de sus amigos virtuales por la calle, déjese ver, siga como si nada, solo para probar. Y hasta dígale: ¡Hola!, con aires de despistado. Ya tendrá su desengaño En dependencia de la reacción de esa persona, sabrá usted cómo definirle después.