Los Premio Grammy Latino reconocieron anoche justamente el trabajo de los cubanos, y por primera vez uno de los artistas residentes en la Isla (más justo aún) integró la gala de premiaciones, en Las Vegas, aunque no sólo como presentador, también fue a recoger el lauro en la categoría de Mejor Álbum Tropical. Se trata de Omara Portuondo, una cantante emblemática cuya participación en el proyecto Buena Vista Social Club le ha permitido la internacionalización que su talento se merecía desde siempre. Portuondo venció con su disco Gracias, una especie de celebración por sus 60 años de vida profesional.
Gracias es un recorrido musical por temas apegados sentimentalmente a la intérprete del cuarteto de Aida Diestro y pilar entre las voces femeninas que viven en Cuba. El disco lleva el título de un tema compuesto por Jorge Drexler, uno de los artistas con quien comparte en el fonograma, donde aparecen también Pablo Milanés y Chico Buarque.
Gracias incluye títulos inevitables de Silvio Rodríguez, Amaury Pérez y Ela OFarrill. Pero, no sólo Portuondo ganó un Grammy anoche, también lo hicieron dos tremendos pianistas en la categoría de Mejor Álbum de Jazz Latino
Chucho y Bebo Valdés, o mejor: Bebo y Chucho Valdés, padre e hijo, fuente y corriente de una manera de interpretar la música, cualquiera que sea, buena si es el son, magnífica si es el jazz, espléndida si es el flamenco. Lo que sea lo descomponen con sus diestros dedos, móviles como cabellos de medusa.
Ahora, el dúo he hecho historia con un disco cuyo título supone una reparación inevitable: Juntos para siempre. La excusa: la música. El álbum incluye temas como “Tres Palabras”, “Son De La Loma” y “La Conga Del Dentista”.
Una buena jornada fue anoche para la música cubana, más que son, más que timba: esencia de una cultura esencialmente musical que se apareció en Las Vegas,anoche, vestida de mujer.

foto:afp





