viernes, abril 19, 2013

No hay caso Zurbano, ya lo dijo Zurbano


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detalle de roberto salas
Siguiendo los acontecimientos, debo decirle a mis lectores (si los tengo) que este lunes 15 de abril Roberto Zurbano, intelectual radicado en el Callejón de Hamell, publicó la explicación  a lo sucedido con él en los últimos días, y casi en el último párrafo, escribe lo que sigue:

Más allá de las recriminaciones de derecha o de la izquierda conservadora. Pido a ambas no embullarse demasiado, pues anuncio: NO HAY UN “CASO” ZURBANO, sino un intelectual negro revolucionario, con la necesaria conciencia racial, que decidió trabajar en Cuba desde la literatura, la música, las comunidades, las instituciones culturales, los medios y el activismo social, dentro de organizaciones antirracistas como Color Cubano o la Cofradía de la Negritud, por el respeto y la emancipación de la población negra cubana que se siente excluida de varios espacios y cuya identificación con la Revolución es innegable .

El tema de Roberto Zurbano es sencillo y fácil de explicar: Publicó un texto en la página de opinión del The New York Times, cuyo título (cambiado en contra de su voluntad, actitud que él llama: “violación ética y legal” en “prejuicio de casi toda la lectura”) anunciaba un criterio absoluto que hizo que algunos le cayeran en pandilla, cuchillo en una mano, servilleta en la otra.

Para los negros la Revolución cubana no ha comenzado aún”, decía el titular, y ya se alarmaban mucho, pues el propio autor es negro y en el momento de la publicación era el director del Fondo Editorial de Casa de las Américas, responsabilidad de la cual, dicen, fue separado de inmediato O. inmediatamente no, sino luego de que aquella pandilla comilona (en la cual tengo al menos un amigo) saltara contra él desde La Jiribilla, y algún que otro blog, aludiendo una defansa justa a la revolución que de alguna manera “atacaba”.

Saliéndonos de lo del título, hay que reconocer que muchos de los enfoques sostenidos por el autor en su texto se manejan diariamente en círculos no solo intelectuales, y que entre quienes los comparten hay algunos que recriminan que fuera en semejante periódico donde tuviera que darlos a conocer. Personalmente, creo que la opinión debe respetarse, y que sea donde sea que se emita, para quien lo hace implica un acto de responsabilidad, algo que Zurbano ha venido a ratificar. No es ingenuidad, dice es responsabilidad. Y está bien. Y debe entenderse.

Una opinión personal siempre será una opinión donde quiera que se emita, y las que generen en contra también deben ser eso, opiniones. Espero no se transformen nunca en política editorial o cultural. Menos en política de estado. Porque eso es lo peligroso. La destitución en Casa de Zurbano la veo como otra torpeza desde este lado, pues más que bien, Zurbano sabía hacer lo suyo, y lo respetaban, y lo criticaban, y lo envidiaban por eso y por sus criterios sobre arte y literatura desarrrolados en espacios como el programa televisivo Sitio del Arte. Si alguien le llega a parecer demasiado crítico, si alguien le molestan todos sus gustos, es un problema estrictamente personal que no debió mediar en este momento donde ya lo dice: Buscaba el debate sobre la racialidad que superare nuestras fronteras, y los espacios tradicionales. Pero, ¿a dónde quería llegar Zurbano? ¿qué espacios quería alcanzar? ¿El cosmos?

Conozco a Roberto Zurbano. Hemos intercambiado ideas y me parecen acertadas buena parte de las posiciones que defiende en el campo de la cultura. Mantiene una actitud que es la de muchos, aunque no se atrevan a exteriorizar lo que piensan, y menos como él a defenderla en los espacios que la defiende. Coincido en que es un buen momento para el gran debate sobre el tema racial, aunque no debemos olvidar que también se habló de ello en 1959, cuando comenzaba la Revolución (que para nadie ha acabado. Ni debe acabar. Y si para alguien no ha comenzado, pues debería arrancar de una vez por todas), también protagonizada por algunos negros.

Ciertamente el tema de la racialidad sigue estando vedado para muchos. Sigue siendo visto con cierta preocupación o algo así. Y recuerdo que costó bastante a quienes tomaron posturas extremas respecto a los negros. Le costó a gente como Walterio Carbonel, por ejemplo. Porque, aunque no parezca, en Cuba, por mucha revolución, cultura y educación, muchos sigue mirando con reserva este asunto. Hasta los mismos negros se miran a veces como bichos raros y se comportan de manera extravagante. Si no, que lo diga Zurbano.