miércoles, junio 06, 2012

Un Príncipe de Asturias que vive en Nueva York


La noticia es la siguiente: Philip Roth se impuso a Gabriel García Márquez, Dominique Lapierre, Yan Lianke, Rodrigo Rey Rosa, Cheikh Hamidou Kane y Antonio Gala en los Premios Príncipe de Asturias de las Letras. Todo el mundo lo ha dicho esta mañana, porque Roth es un novelista de prestigio y uno de los grandes escritores vivos de los Estados Unidos. ¿Qué pasa con un gran escritor vivo cuando se muere? ¿Sigue siendo un gran escritor entre los  muertos? Eso no sabe a ciencia cierta. Lo único que pudiera decir es que, por lo leído, Roth es un tipo de escritor cuya escritura a veces se vuelve difícil. Depende del libro. Por ejemplo, su gran novela Pastoral americana ha sido de dura digestión para mí. Desconozco las causas, pero supongo sea un problema gástrico. Sin embargo, he leído un par de novelas más y me parecen fabulosas. Entretenidas, útiles, agudas a la hora de analizar la mente. Así he creído luego de la lectura de este señor, del cual dicen tiene mal carácter,  mientas a mí, por sus fotos, me parece un señor normal, como otro cualquiera. Con sus altas y sus bajas, con sus crisis y sus buenas épocas. Con sus caprichos. Hoy debe ser un buen día para él. No sé como esté de ánimos, pero, de todas maneras, me alegro por el premio.