jueves, junio 07, 2012

Ray Bradbury doble en la Cuba de los sesenta


 
En 1965 se publicaron en Cuba las sonadas “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury. Sucedió gracias a una colección de nuevo tipo que incorporaba a su catálogo Ediciones R, olvidada editorial del periódico Revolución. Detrás de la “Serie del Dragón”, estaba el grande Oscar Hurtado, uno de los primeros coterráneos en escribir y promover la ciencia ficción en la Isla. 

Con diseños de Chago (Santiago Armada), Bradbury hizo su aterrizaje en 1965 en un libro de visualidad agradable, interesante edición y buen papel. Pero, lo más curioso, al menos para mí, resultó el trueque que convirtió el libro (el mío es la prueba) en un ejemplar verdaderamente único. Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, se lee en la portada. Y hasta ahí todo estaba bien. Sin embargo, cuando encontré el texto hace unos meses, en una venta particular de libros usados, advertí que de Fahrenheit 451 aquel ejemplar solo tenía la portada. Dentro, en su tercera página, me enteré: era en verdad Crónicas marcianas.

Ambos títulos de un mismo autor estaban incorporados a la "Serie del Dragón", prevista a comenzar con Bradbury, proseguir con una autora cubana (Evora Tamayo y su La vieja y el mar) y entonces ofrecer al lector cubano, al fin, Fahrenheit 451. ¿Qué sucedió que el libro padece esta elipsis de la imprenta? No lo sé. Nada más puedo asegurar que ahora, en mi poder, tengo la más rara pieza de los libros de Bradbury editados en Cuba, casi otra broma de Oscar Hurtado: Las Crónicas de Marte que fueron Fahrenheit. O viceversa.