domingo, mayo 13, 2012

Gabriel Dávalos y las bailarinas de la cotidianidad

Lo de las bailarinas no es nuevo. En épocas de universidad ya Gabriel Dávalos había mostrado su interés por ellas. Ignoro si lo hizo influido por una amiga, amante del ballet, o porque planeaba desde entonces las fotografías con las cuales nos sorprendió luego. Pero, lo único nuevo de esta historia, para mí, desde que supe de sus retratos colocados en Facebook era, a fin de cuentas, su interés por la fotografía. 
 
Yo no imaginaba que iba a terminar ejerciendo de fotogafo, aunque siempre anduvo por ahí involucrado en grabaciones de videos, planeando diseños de revistas, periódicos y boletines, o sea: lo suyo era el mundo de la imagen. Hace una semana, para nuestra suerte, buena parte de la producción de Dávalos llegó a la ciudad de Holguín. 

Estuvo expuesta en el lobby del Teatro Eddy Suñol y lleva el título de “Soy lo que ves”. Y, ya que lo entiende así el autor, me pregunto: ¿Qué veo? Bueno, pues yo vi lo que mucha gente ha descubierto gracias a la página profesional de Dávalos en Facebook: momentos de la vida cotidiana convertidos en escenas exóticas por la reiteración de un elemento en todas las instantáneas: la bailarina, a veces una, a veces dos, a veces hombre y mujer, pero siempre vestidos casi como si el tabloncillo de un teatro fuera su destino y no una calle, o el muro del malecón, o la línea del ferrocarril, o el edificio, o el banco...

Dos de las fotos que Dávalos terminó enviando a Holguín (el no asistió a las Romerías de mayo, donde se expusieron sus retratos, porque andaba por Caracas) dejaron boquiabiertos a los cantantes del Teatro Lírico Rodrigo Prats, quienes fungieron como público ocasional en la noche de inauguración. “Es un montaje”, dijo una muchacha con voz de mezzosoprano. “Eso está hecho en fotoshop”, gritó otro con voz grave, y quizá fuera barítono. Y yo, que algo conozco del fotógrafo, y que no canto porque no tengo voz, dudé: ¿Será un montaje?, ¿lo habrá hecho en algún programa de esos en los que se especializaba durante la universidad?

Sin embargo, recordando, terminé por calmarme. Ante todo Gabriel es un tipo inquieto, temerario con sus ideas. Periodista de profesión y por temperamento agitador nato de espacios (públicos o privados, divertidos o aburridos), no podría haber hecho menos que esta clase trabajo, este tipo de fotografías que dejaron a muchos de quienes se acercaban con la mano en la barbilla mientras sus ojos escrutaban a la bailarina agarrada de un pasamano en el Habana Libre, y a sus pies, abajo, la calle donde los transeúntes deben haberla seguido con curiosidad. Causó impresión la pareja ante la ola que se rompe con el muro del malecón. Y otras que aquí no cuento.

Según catalogo, la muestra estuvo compuesta por 15 fotografías tomadas en las calles de La Habana entre el 2010 y 2011. Hay más. Superan las cien. Las (los) modelos son bailarines del Ballet Nacional de Cuba y el fotógrafo, lo he escrito muchas veces en el cuerpo de este texto, es Gabriel Dávalos, periodista y fotógrafo. ¿El título?: “Soy lo que ves”. ¿Que qué veo? Que el amigo Dávalos es, efectivamente, un tipo con sensibilidad, mucha, y talento, y buen ojo para el retrato de lo extraordinario, de las pequeñas cosas que se vuelven grandes, casi, según asegura él.