lunes, septiembre 01, 2014

Contemplando un caracol



huella de artrópodo. museo de la plata
Frente a lo que podría ser una burda piedra, una de la fabulosa colección del Museo de La Plata, donde unos tres millones de objetos perfectamente cuidados esperan por la atención del visitante, recordé un hermoso fragmento de El siglo de las luces, esa gran novela del maestro Alejo Carpentier.  Me parecía yo a uno de sus personajes, uno que  desnudo en la playa se hace tantas preguntas al unísono que su mente apenas logra responderse alguna. Yo no soy Esteban, pero ante la exorbitante y misteriosa razón de la naturaleza, no queda otra.
“Contemplando un caracol -uno solo- pensaba Esteban en la presencia de la Espiral durante milenios y milenios, ante la cotidiana mirada de pueblos pescadores, aún incapaces de entenderla ni de percibir siquiera la realidad de su presencia. Meditaba acerca de la poma del erizo, la hélice del muergo, las estrías de la venera jacobita, asombrándose ante aquella Ciencia de las Formas desplegada durante tantísimo tiempo frente a una humanidad aún sin ojos para pensarla. ¿Qué habrá en torno mio que esté ya definido, inscrito, presente, y que aún no pueda entender? ¿Qué signo, qué mensaje, qué advertencia, en los rizos de la achicoria, el alfabeto de los musgos, la geometría de la pomarrosa? Mirar un caracol. Uno solo. Tedéum."