viernes, julio 13, 2012

El verdadero estilo rompecorazones



equipo de voleibol cubano. foto: internet.
Mirando el voleibol, hoy, porque la televisión cubana pasó un partido entre Cuba y Japón, acabé seguro de una cosa: No es el juego rompecorazones como lo anuncian por ahí. Ningún corazón se rompería, aunque el set esté apretado, aunque el equipo haya llegado al tie-break, con esos narradores, desganados y tímidos, lentos; con esos narradores extranjeros que a las cubanas llaman “americanas” el corazón parece insensible. Ninguno se romperá, me dije, ni  cuando narren los cubanos. Y, pensando en eso, entonces, recordé a René Navarro y sus tiempos, que eran los tiempos del voleibol. Ignoro dónde se encuentra y qué ha sido de su vida, pero algo tengo claro: Era él el verdadero rompe corazones en ese deporte, por temor a ser absoluto y decir: en cualquiera. Con su estilo explotaban de entusiasmo hasta volverse puro nervio los aficionados, puro latido, puro fervor. Otros tiempos se vivían. Y basta el recuerdo de su voz, diciendo: “chitica por el centro… ¡tanto para Cuba!”para que me diga: Eso me suena a voleibol.