domingo, abril 15, 2012

Ediciones Erre o Ediciones Revolución


Para conmemorar la Victoria de Playa Girón, el periódico Revolución y su magazín Lunes de Revolución juntaron una serie de trabajos y documentos concernientes a los sucesos de Bahía de Cochinos. Los textos aparecieron divididos en cuatro tomos bajo el título: Playa Girón. Derrota del Imperialismo. Estuvieron al cuidado de Lisandro Otero, Edmundo Desnoes y Ambrosio Fornet y se hicieron realidad gracias a una empresa peculiar:  Ediciones R.

Apenas llevaba un año de existencia y parecía convertirse en magnífica posibilidad para la literatura. Su texto inaugural era hijo del Periodismo, pues se trataba de un grupo de reportajes escritos por Lisandro Otero; pero, pronto rebasó el  tema periodístico y abrió sus puertas a todos los géneros de la literatura. Ediciones R publicó novelas, cuentos, ensayos y poesías.

Excelente trabajo gráfico de Tony Evora, Santiago Armada y Raúl Martínez confería a cada ejemplar (algunos con tiradas magníficas, reeditadas una y otra vez) el carácter de una obra de arte atractiva. Tipografías adecuadas, puntajes de fácil lectura y viñetas ingeniosas le vuelven interesante pese a los años.

Poco después de su nacimiento, Ediciones R inauguró su sección de teatro con las obras de Virgilio Piñera, uno de los gestores del proyecto junto a Carlos Franqui, Guillermo Cabrera Infante, Oscar Hurtado y muchos otros escritores, todos relacionados con Lunes… y Revolución, cuya fusión con el rotativo Hoy, y junto a las contrariedades vividas por sus gestores, terminó con la muerte del proyecto.

También Ediciones R introdujo autores extranjeros y se mostró muy atraída por la promoción de las artes plásticas, que no se encontraban presentes únicamente gracias a viñetas e ilustraciones interiores, sino que tuvo real protagonismo cuando vieron la luz los libros de los caricaturistas René de la Nuez y Santiago Armada.

Hace algunos años empecé a cazar los ejemplares de Ediciones R. Hasta la fecha poseo una docena, aunque me faltan muchos para completar la colección. Un día tuve la idea de llevarle los textos a sus autores para escribieran sobre ellos lo que había significado esa etapa.

Jaime Saruski, quedó consternado con el ejemplar de su novela  La Búsqueda, cuando la puse en sus manos. No es el ejemplar mejor conservado de los que guardo, pero está bastante bien. Saruski lo observó durante largo rato, como si explorara a un viejo amigo con el que trata de rescatar entrañables aventuras. Luego escribió su criterio de  aquellos años. Los denominó “duros” y “gratos”, pero “que no se olvidan jamás”.