miércoles, julio 11, 2007

Lluvia humana

La avioneta cruzó la ciudad a media mañana y los niños se alborotaron en la acera para mirarla. Iba despacio y parecía cambiar de velocidad. Dentro de las casa, al rumiar del motor le variaba el tono. Pronto los niños fueron pasando la voz y ya no decían “¡Avionetas!”, “¡Avionetas!”, sino: “Allí está lloviendo hombres, abuela”. (ver más)